Universos de PapelEl material con el que trabaja el artista coreano Kwang-Young Chun08-feb-2010 Juan Pablo Colin Altuzarra
Las obras construidas a partir de papel torcido generan patrones que cambian según el punto de vista y la luminosidad.
“El primer recuerdo que tengo es la cara de mi madre; el segundo, el papel”. De esta forma explica Kwang-Young Chun su inagotable fascinación por el material que ha identificado su obra actual y que tiene como resultado superficies que evocan los más remotos recuerdos del artista coreano. Si bien la cultura occidental concibe el papel como una herramienta de escritura, dibujo o documentación, el mundo asiático lo ha utilizado de formas mucho más complejas desde su invención en el siglo II a.C. De hecho, podría decirse que el papel extraído del árbol de mora, en Corea, representa el alma de su pueblo, por cuanto es utilizado a diario para un sinfín de tareas técnicas y ornamentales. Es por eso que Kwang-Young Chun lo utiliza como soporte para una obra que provoca diversas asociaciones dependiendo del punto de vista con que se le mire. Paisajes y mosaicos son los más recurrentes, debido a que la identidad y el origen del autor se ve fuertemente representada a través del relieve y la tonalidad. Origen de la vida y obra del artista coreanoEn la truncada geografía de Corea del Sur, hay más montañas que planicies y más tierra baldía que ciudad. Sus habitantes dicen ser afortunados de tener uno de los paisajes más hermosos de Asia, con cuatro estaciones que marcan bien los ciclos naturales y que invitan a la contemplación. Kwang-Young Chun nació en un pequeño pueblo de la provincia de Gangwon en 1944. Rodeado de bosques y esteros, el pequeño coreano permanecía ajeno a la velocidad de la modernidad. De hecho, fue recién en su cuarto año de escuela cuando vio por primera vez automóviles y aviones que pasaban de vez en cuando por ahí. Fueron, por lo mismo, esos primeros años de infancia los que determinaron para siempre la vida y obra de Chun. La paciente observación y contemplación del universo que lo rodeaba le permitió desarrollar una intuitiva comprensión del espacio y del tiempo. Proceso de introspección de ChunSiendo joven, el traslado a Seúl le provocó una profunda nostalgia, ante la cual acudió al arte para rememorar su querida tierra natal: “Empecé pintando mi pueblo en forma mental hasta que conocí a mi primer maestro. Fue en ese momento en el que decidí dedicarme a esto, ya que sentía la necesidad de atesorar mi recuerdos de niñez para siempre”, nos explica. Al inicio de su carrera, se involucró con el arte abstracto de occidente y viajó a Estados Unidos para explorar nuevos campos. Sin embargo, pasó el tiempo y Chun no se sentía comprometido con su trabajo. Además, el choque de culturas había sido aplastante, provocando serias dudas en el artista acerca de sus inquietudes personales: “Me sentía inferior y desilusionado por no tener suficiente experiencia y talento para competir contra el gigantesco poder de la cultura occidental, superar el trabajo de otros y ser reconocido lo más pronto posible. Sin embargo, descubrí que lo que realmente necesitaba era buscar mi interior con mayor determinación”. De ese modo, Chun inició un proceso de introspección en el que poco a poco fue rescatando sus raíces para evocar imágenes de su niñez. Años más tarde, se reencontraría con el papel. Técnica“Al hacer cada trabajo, primero visito fábricas donde hacen papel coreano a mano con métodos tradicionales. Por eso, aprendo mucho sobre tintas naturales y procesos de teñido. Luego, debo pasar por la etapa de torcer el papel para cada secuencia y envolver cuñas triangulares. Solo entonces dibujo mis ideas en el panel y finalmente pego las piezas una por una.” Según Ann Landi, autora de la Enciclopedia Schirmer de Arte, Chun toma prestada ciertas estrategias de algunos artistas minimalistas como Ad Reinhart –el uso de rejillas, número y fechas en los títulos, y el color sometido- “pero las supera, ya que su obra es demasiado rica como para calzar en un movimiento que desdeña cualquier impulso romántico o social de parte del artista”. Sus obras más recientes, evocan con fuerza el paisaje, el movimiento de las aguas, la sombra y un sinfín de imágenes relacionadas con la contemplación de lo natural y el regreso a la tierra natal. A pesar de que la obra no despliega mayor colorido, el impacto visual está sostenido en la tridimensionalidad de la superficie y la luminosidad que adquiere la pieza. Sombras y relieves transportan al espectador hacia universos de papel impregnados de oriente: “Mi objetivo es que el público viva, indirectamente, lo que yo he vivido. Me gustaría dar a conocer mis orígenes, aún en forma tentativa, de modo que ambas culturas se crucen. Si ves un paisaje en mi obra, quiere decir que existimos en una misma tierra y que lo que nos separa es puramente ideológico”, afirma Chun. TrayectoriaKwang-Young Chun inició su carrera a mediados de los años 60’s en su país natal, y luego emigró hacia los Estados Unidos para continuar sus estudios de arte en la Universidad de Filadelfia. Durante esos años, adoptó el arte abstracto como vehículo de expresión, el cual proponía la experimentación con diferentes materiales en la pintura. A finales de los 70’s, y cuando ya había expuesto individual y colectivamente en varias galerías de Estados Unidos, decidió volver a Seúl en donde realizó 20 exposiciones individuales en 12 años. Sin embargo, el reconocimiento que tanto anheló en sus años de juventud, fue conseguido a través de la serie “Agreggations” en 1994. A partir de ese momento, su trabajo ha sido incluido en importantes exposiciones y ferias internacionales como Art Chicago, Art Cologne y la gigantesca Art Basel en sus dos versiones. En la actualidad, Kwang-Young Chun dice tener numerosos sueños y deseos por cumplir. No obstante, su forma de ver el mundo es pausada y meditativa. Afirma que él no es un “corredor de maratones” y que el giro que ha hecho su vida está recién comenzando. Sólo anhela que su trabajo deje huellas y nociones acerca de su cultura y su experiencia, de modo que éstas no se pierdan en el tiempo.
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